Genética Animal y Veterinaria

 

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La Genética, o la ciencia de la herencia, es una disciplina cuyos principios se manifiestan en nuestros animales de múltiples formas, en la que el genotipo es modelado por el ambiente dando lugar al fenotipo, que determina como son los distintos individuos.
 
Estos presentan unas determinadas características morfológicas como tamaño, color de la capa y tipo de pelo, etc de perros, gatos, caballos, vacas, ovejas, y otros animales domésticos y mascotas.
 
A su vez, muchas de estas son comunes a individuos de la misma población. El genotipo es propio de un individuo, determina su constitución y le identifica de los demás, y parte lo transmitirá a la descendencia pero también, puede dar lugar a enfermedades de tipo hereditario, que se transmiten de padres a hijos. En este lugar se encuentra información relativa a la genética animal como:
 
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Palabras clave: Genética, animal, veterinaria, razas autóctonas, enfermedades herededitarias, genotipo, fenotipo, genoma, ADN, perros, gatos, caballos

 

 

 

Un secuenciador de ADN desechable para diagnosticar el cáncer en casa

ES un aparato del tamaño de una memoria USB

Una compañía británica ha creado un secuenciador de ADN desechable que se podrá enchufar al ordenador a través del puerto USB. El aparato costará menos de 700 libras (aproximadamente 840 euros) y podrá ser usado algún día en casa para ayudar a diagnosticar males como el cáncer o las enfermedades cardiacas. Los científicos afirman que ha sido efectivo secuenciando ADN de la sangre al natural, el primer paso para que el aparato sea efectivo.

Este invento podría abrir una puerta para el análisis de ADN instantáneo, que podría ayudar a tratar a los soldados heridos en el campo de batalla o a la lucha contra la malaria en los países en vías de desarrollo.

El dispositivo consiste en cientos de pequeños poros a través de los cuales se enhebra el ADNC. Alive Brown, jefe de la oficina tecnológica de Oxford Nanopore Technologies, la empresa que está desarrollando el dispositivo, ha explicado al dominical británico The Sunday Times que lo verdaderamente importante de la nueva tecnología no es “la velocidad y el bajo coste” sino “lo fácil que es usarlo.” Se trata de una tecnología muchísimo más sencilla que la que utilizan el resto de secuenciadores que hay en el mercado.

Un secuenciador portátil

La idea de desarrollar un secuenciador con un tamaño similar al de las memorias USB apareció tras una discusión entre los científicos de Oxford Nanopore y militares estadounidenses. Cuando los soldados son heridos es necesario saber qué tipo de infecciones puede haber en el terreno para saber cómo tratarles. Bastaría con tomar una muestra del soldado herido, colocarla en el dispositivo y enchufarlo en el ordenador para obtener información rápida sobre cualquier infección. También sería posible obtener datos a través de la saliva.

El aparato, que se pondrá a la venta a finales de año, no es capaz todavía de secuenciar genomas humanos completos, pero puede usarse para explorar partes concretas del ADN. Según se vaya mejorando y ampliando el dispositivo habrá nuevas funciones disponibles. Una de ellas podría ser la detección casera de enfermedades. En definitiva, si algún día logramos analizar en casa y con frecuencia nuestra sangre, es de esperar que el cáncer se pueda detectar mucho antes.

Un dispositivo radicalmente distinto

El aparato costará menos de 700 libras (unos 840 €), mientras que ctualmente la mayoría de las máquinas secuenciadoras de ADN cuestan cientos miles de euros. El ADN debe ser extraído de una muestra e introducido en las máquinas, dónde es separado en pequeños fragmentos. El aparato de Oxford Nanopore, conocido como Minion, usa una técnica diferente. El dispositivo contiene cientos de pequeños poros, consistentes en anillos de proteínas a través de las cuales se enhebra el ADN. A medida que cada hebra de ADN pasa por el agujero, produce pequeños cambios en la corriente eléctrica que atraviesa el poro. Esto puede ser medido para determinar el patrón del mismo. La técnica además hace que la secuenciación sea más precisa, lo que será especialmente bueno para ADN complejos como los que están detrás de los tumores cancerígenos.

Pioneros del ADN

El aparato de Oxford Nanopore es el último desarrollo del emergente campo de los secuenciadores de ADN. Desde que Francis Crick y James Watson descubrieron  la estructura del ADN en 1953, los científicos han estado explorando toda clase de conexiones entre los genes y las enfermedades, desde el cáncer de mama al alzhéimer.

En 2007, el genetista Craig Venter se convirtió en la primera persona que conocía por completo su secuencia de ADN, después de invertir 10 millones de libras en investigación. Watson fue el siguiente en 2008, y tras este Marjolein Kriek, un genetista holandés, que consiguió rebajar el presupuesto a cientos de miles de libras.

Desde entonces, ha habido una carrera para reducir el coste de la secuenciación con el objetivo de convertirla en una realidad comercial que acapare la atención del público general. La secuenciación ha ayudado, además, a identificar los genes que se relacionan con el síndrome de Down, o aquellos que muestran resistencia a enfermedades como el Alzheimer.

Ozzy Osbourne, cantante de la banda británica Black Sabbath, fue una de las primeras personas ajenas al mundo científico que tuvo acceso a la secuencia de su genoma, en el cual los científicos detectaron una predisposición al alcoholismo. La actriz Glenn Close también fue secuenciada para intentar haya los genes que podrían relacionarse con los problemas de salud mental que afectan a su familia.

 


Asestan un golpe fatal a la teoría del cromosoma "podrido"

 Largo futuro para el cromosoma Y

Si un componente fundamental de la biología humana ha sobrevivido prácticamente intacta durante los últimos 25 millones de años, se podría decir que está aquí para quedarse. Esto es lo que opina un equipo de científicos del Instituto Whitehead, cuya última investigación, que ha sido publicada en 'Nature', sobre la evolución del cromosoma Y humano, confirma que el Y -pese a los argumentos en contra de esta teoría- tiene un futuro largo y saludable por delante.

Los defensores de esta teoría, llamada teoría del cromosoma 'podrido', han estado prediciendo la eventual extinción del cromosoma Y, desde que se descubrió por primera vez que había perdido cientos de genes en los últimos 300 millones de años. Estos teóricos han asumido que esta tendencia está en curso, concluyendo que, inevitablemente, Y perderá un día todo su contenido genético.

Durante la última década, el director del Instituto Whitehead, David Page y sus colaboradores, han estado produciendo constantemente investigaciones que deberían haber desacreditado permanentemente la teoría del  cromosoma Y 'podrido', pero ha sido en vano. "Durante los últimos 10 años, la creencia dominante es que Y está desapareciendo", afirma Page, " la teoría se difundió rápidamente, y se ha mantenido". Para Page, esta última investigación representa un jaque mate en la partida de ajedrez en contra de los defensores del cromosoma "podrido".

Los miembros de su laboratorio se han ocupado de dar este golpe mortal con la secuenciación del cromosoma Y del macaco Rhesus -un antiguo mono, cuyo camino evolutivo se separó del de los de los seres humanos hace unos 25 millones de años- y comparándola con las secuencias de los cromosomas Y de humanos y chimpancés . Esta comparación, revela una estabilidad genética notable del cromosoma Y en el mono Rhesus y en humanos, en los años transcurridos desde su separación evolutiva.

Entender el impacto de este hallazgo requiere un poco de contexto histórico. Antes de convertirse en cromosomas sexuales especializados, el X y el Y fueron una vez una pareja común e idéntica de autosomas, como los otros 22 pares de cromosomas humanos.

Para mantener la diversidad genética y eliminar las mutaciones potencialmente dañinas, los pares de autosomas intercambian genes entre sí en un proceso conocido como 'cruce'. Hace alrededor de 300 millones de años, un segmento de X dejó se cruzó con Y, causando un decaimiento genético rápido en Y.

Durante los siguientes cientos de millones de años, los estratos  de X dejaron de cruzarse con Y. La pérdida de genes resultante en Y fue tan amplia que, hoy en día, el Y humano sólo conserva 19 de los más de 600 genes que alguna vez compartió con su socio autosómico ancestral.

"El cromosoma Y perdió genes a un ritmo increíblemente rápido", afirma Page, "pero luego se estabilizó, y se ha mantenido muy bien desde entonces". En el nuevo estudio, la secuencia del cromosoma Y del mono Rhesus -que se completó con la ayuda de científicos de centros de secuenciación de la Universidad de Washington, y el Colegio Baylor de Medicina- muestra que el cromosoma no ha perdido un solo gen ancestral en los últimos 25 millones de años.

En comparación, el Y humano ha perdido un solo gen ancestral en ese período, y esta pérdida se produjo en un segmento que comprende sólo el 3% de todo el cromosoma. El nuevo hallazgo ha permitido a los investigadores describir la evolución de Y como una evolución marcada por períodos de desintegración rápida, seguida por un período de conservación estricta.

Según Jennifer Hughes -cuyo anterior trabajo comparando las secuencias de humanos y chimpancés, reveló un cromosoma Y humano estable durante, al menos, seis millones de años- "esta investigación destruye la idea de que el cromosoma Y está desapareciendo".

Fuente: EUROPA PRESS

 
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Los mamuts tenían sangre con propiedades 'anticongelante'

 

  • Así podían mantener la temperatura de su cuerpo pese al intenso frío
  • Secuencian los genes de la hemoglobina procedentes de 3 mamuts siberianos, de unos 10.000 años de antigüedad
  • Los elefantes de hoy en día no disponen de sangre anticongelante

La secuenciación de los genes de la hemoglobina de los mamuts ha permitido determinar que estos tenían sangre con propiedades 'anticongelante' que les permitía mantener su cuerpo en las condiciones perfectas ante tan bajas temperaturas, según recoge un estudio publicado en 'Nature Genetics', tras haber trabajado con varios ejemplares que vivieron hace unos 10.000 años.



mamutDe esta forma, el equipo encontró que los mamuts poseían una adaptación genética que permitía a su hemoglobina liberar ese oxígeno incluso a muy bajas temperaturas, una capacidad que normalmente se ve inhibida cuando los termómetros rozan los grados bajo cero. Así, los científicos han empleado una proteína disuelta en la sangre de estos animales para poder llegar a la hemoglobina, que se encuentra en los glóbulos rojos sanguíneos, donde se transporta el oxígeno a través de la sangre. Además, los autores del estudio han resaltado que estos hallazgos han permitido abrir nuevas líneas de investigación acerca de los ecosistemas tan fríos del Pleistoceno.


Conservados en el hielo


Los investigadores han secuenciado los genes de la hemoglobina procedentes de tres mamuts siberianos, de hace 10.000 años, que se conservaron en el permafrost, la capa de hielo permanente situada en los niveles superficiales del suelo en las regiones muy frías, como los polos. Las moléculas de hemoglobina no son diferentes de aquellas que podrían haber sido tomadas de un ejemplar de la época", afirmó el coautor del estudio de la Universidad de Canadá, Kevin Campbell, a la vez que señaló que los elefantes de hoy en día no disponen de sangre anticongelante. Sin su adaptación genética, indica, los mamuts habrían perdido energía en invierno, obligándoles a comer más durante esa época para sustituir la comida por energía.

Por su parte, el investigador del centro australiano de ADN de la Universidad de Adelaida, Alan Cooper, destacó el hecho de que se pueda volver a recrear una proteína de esas características, tras más de 10.000 años, y descubrir "importantes" hallazgos que no pueden percibirse en las especies actuales.
 
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Una mutación genética salva de la extinción a los diablos de Tasmania

El diablo oDiablo de Tasmania el demonio de Tasmania (Sarcophilus laniarius), es un marsupial carnívoro de la familia de los Dasyuridae que sólo se encuentra en el estado de Tasmania en Australia.

Científicos australianos anunciaron hoy el descubrimiento de una colonia de diablos de Tasmania con rasgos genéticos especiales, que podrían salvar de la extinción a la especie, amenazada por un letal cáncer.

La enfermedad ha diezmado las poblaciones del marsupial en la isla australiana que le da nombre, pero se ha descubierto una colonia que parece ser inmune a los tumores, indicó Kathy Belov, jefe del equipo de investigadores de las universidades de Sídney y Tasmania.

El pequeño mamífero  sufre desde mediados de los años 90 un extraño tumor cancerígeno facial contagioso que se transmite por un mordisco y sólo afecta a esta especie. Esta patología, que se manifiesta en la boca y cara y en cuestión de tres meses aumenta tanto de tamaño que no les permite comer, ha sido responsable de la muerte del 70 por ciento de los diablos de Tasmania en los últimos 15 años, mientras las autoridades buscan desesperadamente alguna forma de salvarlos.

Sin embargo, Belov dijo que todavía hay tiempo para estudiar a fondo el cáncer y encontrar una vacuna, pues debe haber un rasgo genético que explique el hecho de que el 20 por ciento de las poblaciones del animal no ha desarrollado el cáncer, por lo que "es posible que estén muriendo menos animales de lo que pensábamos".cachorro de Diablo de Tasmania


Hace un año, el Ministerio de Medio Ambiente australiano incluyó por primera vez al marsupial carnívoro más viejo del mundo en su lista de especies en riesgo "crítico" de desaparecer para siempre y ahora dedica a su conservación casi 8 millones de dólares anuales.

Los primeros colonizadores blancos de Tasmania llamaron al marsupial "demonio" por sus chillidos aterradores, mal carácter, pelo oscuro y fuerte mandíbula. Desapareció del continente australiano hace unos cuatro siglos, posiblemente por la creciente presencia del perro salvaje o dingo, pero sobrevivió en la isla situada en la punta sureste del país.

Fuente: EFE

 

 

Secuenciado el genoma de un humano de hace 4.000 años


    * Los científicos utilizaron un pelo del individuo hallado en Groenlandia
    * Revelan su aspecto físico y las migraciones desde Siberia al Ártico


Un equipo internacional de investigadores, liderados por expertos del Museo de Historia Natural de Dinamarca, han logrado secuenciar, por vez primera, el genoma nuclear de un ser humano que vivió hace 4.000 años y pertenece a una cultura, la Saqqaq, que ya está extinguida y fue la primera que llegó a habitar en el Ártico.

Los científicos, utilizando uno de los pelos de un individuo, que se encontraron congelados en Groenlandia, han logrado reconstruir el 80% del genoma de un varón, bautizado como 'Inuk' (hombre, en groenlandés), que vivió al noroeste de este país. Para ello, han utilizado las tecnologías más punteras en secuenciación genómica, parte de ellas en China.

Gracias a este trabajo, se ha podido saber que este primitivo pueblo está más vinculado con las tribus del noroeste de Siberia que con los actuales inuits que viven en el Ártico.
 
Asímismo, se han conocido sus características físicas: eran de tez oscura y ojos castaños, tenían una constitución corpulenta, padecían tendencia a la calvicie y al cerumen en los oídos, su grupo sanguíneo era el A positivo y sus dientes frontales tenían forma de paletas. Además, se ha comprobado que estaban predispuestos genéticamente a padecer determinadas enfermedades.

Según publican los científicos en 'Nature', los ancestros de Inuk cruzaron al Nuevo Mundo desde el noreste de Siberia hace entre 4.400 y 6.400 años en una ola migratoria que fue independiente de las de los nativos americanos y los ancestros de los inuit, que llegaron posteriormente.

El autor principal del trabajo, Eske Willerslev, fue también quien dirigió, el año pasado, la reconstrucción del genoma del mamut lanudo, también gracias a su pelo. Pero en aquella ocasión quedaron lagunas debido a que la tecnología aún no estaba perfeccionada.

En esta ocasión, encontró el material, el cabello, en el almacén del propio Museo de Historia Natural, donde estaba almacenado  y congelado desde hacía 20 años. Gracias a financiación privada, lograron reconstruir el genoma en solo unos meses, con una calidad que, asegura Willerslev, es comparable al de un humano moderno.

Fuente: El Mundo
 

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